jueves, 19 de diciembre de 2024

EXTREMADURA, LA GRAN DESCONOCIDA. ESPAÑA



LA VIDA NO ES LA QUE UNO VIVIÓ, SINO LA QUE UNO

 RECUERDA Y COMO LA RECUERDA PARA CONTARLA.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ 


Extremadura, la gran desconocida.

Cuando hablo de Extremadura, la región que me vio crecer y a la que pertenezco de corazón, mi voz se llena de un eco que resuena con orgullo. Aquí, en este rincón del suroeste ibérico, donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo, late un pulso sereno que mezcla historia, tierra y tradición. Mi infancia y juventud transcurrieron en Badajoz, entre sus calles polvorientas y bajo su vasto cielo, compartiendo los días con mi familia, que al igual que yo, lleva en la piel el alma extremeña.

Extremadura no se ofrece fácilmente al viajero desprevenido. Se requiere de paciencia y curiosidad para desentrañar sus misterios, pues sus tesoros, a diferencia de otros lugares, no son obvios. No es una tierra que se regale; es una tierra que se entrega poco a poco, a quienes se disponen a escuchar lo que su paisaje callado y sus piedras antiguas tienen que contar.

Un Viaje al Corazón de la Historia

Mérida, la antigua Emérita Augusta, es el corazón histórico que late en la provincia de Badajoz. Quien pisa sus calles se encuentra, sin saberlo, con el pulso del Imperio Romano que aún vibra en sus ruinas. Sus teatros, templos y acueductos son monumentos que susurran relatos de un pasado lejano, y al caer la tarde, cuando el sol extremeño acaricia las piedras milenarias, parece como si todo el peso de la historia cayera suavemente sobre los hombros del visitante.

Pero Mérida es solo el principio. A su alrededor, las tierras de Extremadura se extienden como un lienzo antiguo, pintado de verdes y ocres, de encinares infinitos y cielos despejados. Es un lugar en el que uno puede perderse entre la naturaleza y los vestigios de antiguas civilizaciones, donde el silencio del campo solo es interrumpido por el canto del viento o el lejano balido de las ovejas. En sus campos se cultiva la calma, y en sus pueblos, la sencillez.

Los Sabores de la Tierra

Como toda tierra con alma, Extremadura habla a través de su gastronomía, a través de los sabores que encierran sus platos. Las migas extremeñas, humildes pero llenas de carácter, son un reflejo de la esencia de esta región: sencillas, fuertes, alimenticias. Como el buen vino que madura lentamente en la bodega, las recetas de la región se han transmitido de generación en generación, enriquecidas por las manos que las preparan, pero fieles a su origen.

La chanfaina, un guiso que evoca tardes familiares en torno al fuego, es otro de esos platos que condensan el sabor de la tierra, el cordero tierno y las especias mezclándose en una danza de sabores. Y para el paladar más exquisito, la Torta del Casar se presenta como un regalo de los dioses, un queso que no solo se degusta, sino que se experimenta. Hay algo en él, quizás el aroma profundo o la textura que se deshace en la boca, que parece traer consigo el paisaje de las dehesas donde las ovejas pacen tranquilas.

Badajoz y Cáceres: Dos Caras de una Misma Moneda

Puerta de Palma. Badajoz


Aún cuando Badajoz no alardee de grandes monumentos como otras ciudades, posee un encanto discreto. Su Alcazaba Árabe, que aún se alza orgullosa en lo alto, nos recuerda que estas tierras han sido testigos de múltiples culturas y civilizaciones. Desde la Plaza Alta, con sus colores y su historia, hasta la calma que emana de la Plaza del Ayuntamiento, Badajoz es un lugar para recorrer sin prisas, dejando que cada rincón cuente su propia historia.

PLAZA MAYOR CACERES


Por otro lado, Cáceres es una joya brillante, una ciudad que encierra dentro de sus murallas el esplendor de siglos pasados. Sus calles de piedra cuentan historias de conquistadores que regresaron de América cargados de oro y de sueños, y es fácil imaginar cómo esos sueños quedaron tallados en los palacios, las iglesias y las plazas que conforman su casco antiguo. Patrimonio de la Humanidad, Cáceres ha sabido conservar la magia de su pasado, como una reliquia viva que palpita al ritmo del presente.

Los Secretos de la Sierra y los Pueblos Inmortales

Más allá de las grandes ciudades, Extremadura esconde en sus sierras y valles rincones que parecen sacados de un cuento. Trujillo, cuna de conquistadores, guarda en su plaza mayor el eco de hazañas lejanas. Plasencia, al norte, resplandece con la belleza de su arquitectura, como un faro entre la naturaleza salvaje que la rodea. Y en las tierras altas, donde el aire es más puro y el silencio más profundo, se encuentran las Hurdes, un lugar de leyendas, de montañas imponentes y valles escondidos, donde el tiempo parece haberse detenido.

Un Sentimiento que Persiste

Para aquellos que deseen conocer realmente esta tierra, bastarán unos pocos días para hacerse una idea general, pero se necesitará mucho más tiempo para desentrañar su verdadera esencia. Extremadura no es un lugar que se olvide fácilmente. Como el buen vino que mejora con los años, los recuerdos de sus paisajes, su historia y su gente maduran en la memoria, dejando una impresión duradera, una huella profunda que conecta al viajero con algo mucho más grande que él mismo.

Es cierto que esta tierra no es siempre fácil de recorrer. Su red ferroviaria es deficiente, y las carreteras, en algunos tramos, parecen resistirse a la modernidad. Pero quizás eso sea parte de su encanto, una invitación a explorar sin prisa, a perderse y encontrarse en sus caminos. Extremadura, como yo, ha aprendido a moverse a su propio ritmo, sin ceder ante las presiones del tiempo, conservando su autenticidad y su alma.

Para mí, es un privilegio ser hijo adoptivo de esta tierra. Aunque el mundo me haya llevado por otros caminos, Extremadura siempre será ese lugar al que regresar, una tierra que, como un viejo amigo, siempre estará allí, esperándome, con los brazos abiertos y el corazón lleno de historias.


 

Roma en Extremadura 

Las Huellas Eternas de un Imperio en la Tierra de la Lusitania


La región de Extremadura, enclavada en el suroeste de España, conserva uno de los legados romanos más impresionantes de la Península Ibérica. Las antiguas ciudades romanas y sus monumentos han sobrevivido a los siglos, y aún hoy, podemos caminar entre sus ruinas y sentir la grandeza de un Imperio que dejó una huella imborrable en esta tierra. Desde el monumental conjunto de Emerita Augusta, la actual Mérida, hasta los teatros, acueductos y templos dispersos por toda la región, el viajero curioso encontrará en cada rincón de Extremadura un vestigio del esplendor romano. Aquí te ofrezco un recorrido por los principales enclaves arqueológicos de la época de Roma en la región, junto con sugerencias sobre cómo organizar tu visita.

Mérida (Emerita Augusta)

Mérida, la antigua Emerita Augusta, es el epicentro de los restos romanos en Extremadura y una de las ciudades con mayor legado arqueológico de la Hispania romana. Fundada en el año 25 a.C. como colonia de Roma para los veteranos de las legiones emeritas, la ciudad fue la capital de la Lusitania, una de las tres grandes provincias romanas en la península. Hoy, Mérida está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en cada una de sus calles se respira historia.

Teatro Romano


El Teatro Romano

Construido entre el 16 y 15 a.C., el Teatro de Mérida es uno de los mejor conservados del mundo. Con capacidad para más de 6.000 espectadores, hoy sigue en uso durante el Festival Internacional de Teatro Clásico, donde cada verano el teatro resurge de sus ruinas para ofrecer representaciones de obras grecorromanas. Es un lugar donde la historia y la cultura moderna se entrelazan de forma mágica.


Anfiteatro romano


El Anfiteatro

Adyacente al teatro, el Anfiteatro fue construido en el año 8 a.C. y albergaba los famosos combates de gladiadores y espectáculos de caza de fieras. Aunque sus gradas están en parte destruidas, el lugar conserva el trazado original y la arena donde luchaban los gladiadores, evocando la ferocidad de aquellos juegos romanos.


Templo de Diana


Templo de Diana

El Templo de Diana es otro de los monumentos imprescindibles de Mérida. Data del siglo I a.C. y es uno de los pocos templos romanos conservados en España. Aunque su nombre sugiere una dedicación a la diosa Diana, se cree que en realidad estaba dedicado al culto imperial. Su estructura, con columnas corintias imponentes, sigue siendo una de las joyas arquitectónicas de la ciudad.


Acueducto de los milagros


Acueducto de los Milagros

Este acueducto es una obra de ingeniería asombrosa. De más de 800 metros de longitud y con torres de 26 metros de altura, su resistencia al paso del tiempo le ha valido el nombre de "Milagros". Suministraba agua a la ciudad desde el embalse de Proserpina, también de origen romano.


Circo romano


Circo Romano

El Circo Romano de Mérida, aunque no tan bien conservado como otros monumentos, tenía capacidad para 30.000 espectadores y fue escenario de carreras de carros. Sus dimensiones impresionantes (400 metros de largo por 115 de ancho) dan una idea del fervor por este tipo de espectáculos en la época.


Museo Nacional Arte Romano


El Museo Nacional de Arte Romano

Diseñado por el arquitecto Rafael Moneo, el museo es una obra maestra en sí mismo. Su colección incluye mosaicos, esculturas, inscripciones y objetos de la vida cotidiana de la Mérida romana. Aquí se pueden admirar algunos de los mejores ejemplos del arte romano en España, así como una magnífica recreación de la vida en la antigua Emerita Augusta.


Baños de Alange

A tan solo 24 kilómetros de Mérida, los Baños de Alange son unas termas romanas construidas en el siglo III. Todavía en uso como balneario, estas termas ofrecen la oportunidad única de disfrutar de las mismas aguas curativas que los antiguos romanos.


Medellín (Metellinum)

Medellín, situada a unos 46 kilómetros de Mérida, es otro de los enclaves que no puede faltar en este recorrido. En las faldas de su castillo medieval se encuentra el Teatro Romano, que fue excavado y rehabilitado recientemente, ofreciendo un hermoso ejemplo de la arquitectura escénica romana en un entorno natural espectacular. Aunque la ciudad es más conocida por ser el lugar de nacimiento de Hernán Cortés, el teatro es un recordatorio de la importancia de Metellinum durante la época romana.

Teatro de Medellin



Regina Turdulorum

En el sur de la provincia de Badajoz, cerca del pueblo de Casas de Reina, se encuentra el Teatro Romano de Regina Turdulorum, un enclave más pequeño pero igualmente evocador. Construido en el siglo I d.C., este teatro conserva parte de su graderío y el escenario. A poca distancia, la Ermita de la Virgen del Ara, conocida como la "Capilla Sixtina de Extremadura" por los frescos que decoran su techo, añade un toque de arte religioso a la jornada.


Teatro Regina Tordulorun



Cáparra

Cáparra fue una ciudad clave en la Vía de la Plata, la calzada romana que conectaba el sur con el norte de Hispania. Ubicada al norte de Cáceres, su mayor símbolo es el Arco de Cáparra, una imponente estructura cuadrifronte que marcaba la entrada a la ciudad. Junto al arco se pueden ver restos de las termas, el foro y las calzadas romanas. Cáparra es un lugar perfecto para comprender la importancia de las vías de comunicación en el desarrollo del Imperio Romano en esta zona.


Cáparra



El Puente de Alcántara

El Puente de Alcántara sobre el río Tajo es una obra maestra de la ingeniería romana. Construido en el siglo II d.C. por el arquitecto Cayo Julio Lacer, el puente tiene una longitud de 194 metros y una altura de 61 metros, con un arco triunfal en el centro. Su inscripción latina proclama que "durará tanto como el mundo", y hasta hoy sigue cumpliendo esa promesa.


Puente de Alcantara



Zalamea de la Serena: El Dystilo Sepulcral

En la pequeña localidad de Zalamea de la Serena, en la provincia de Badajoz, se encuentra un curioso monumento: el Dystilo Sepulcral, un pilar funerario de 23 metros de altura que data del siglo I d.C. Este monumento único en España es testimonio del culto funerario romano y está perfectamente conservado.


Dystilo



Templo de los Mármoles (Bohonal de Ibor)

A orillas del embalse de Valdecañas, en la provincia de Cáceres, se encuentran los restos del Templo de los Mármoles, un antiguo templo republicano que fue trasladado desde su ubicación original en Talavera la Vieja, antes de que esta fuera inundada por el embalse en los años 60. Este pequeño pero singular templo es un ejemplo poco común de la arquitectura romana en esta parte de Hispania.


Templo de los Mármoles



Sugerencias de Itinerarios

  • Día 1: Mérida, visitando el Teatro, Anfiteatro, Museo Nacional de Arte Romano y Templo de Diana.
  • Día 2: Excursión a Medellín y Trujillo, disfrutando del Teatro Romano y las vistas panorámicas.
  • Día 3: Viaje a Regina Turdulorum y el Dystilo de Zalamea de la Serena, completando la jornada en la ermita de la Virgen del Ara.
  • Día 4: Ruta hacia Cáparra y el Puente de Alcántara, finalizando el viaje con un paseo por la histórica ciudad de Plasencia.

Extremadura es un lugar donde la historia romana no solo se ve, sino que se vive. Cada una de sus piedras cuenta una historia y cada uno de sus monumentos es un recordatorio del poder, la ingeniería y la cultura que Roma dejó como legado en estas tierras.

VIDEOS DE LA REGION

 





Etiquetas: Extremadura, turismo España, patrimonio romano, naturaleza española, viaje rural, desconocida España, cultura extremeña

LA BAUHAUS Y MINIMALISMO

Puerta de Brandemburgo (Bauhaus)
Puerta de Brandemburgo (Bauhaus)

Bauhaus y minimalismo: diseñar para vivir con lo esencial

Siempre me ha cautivado cómo la Bauhaus y el minimalismo, aunque nacidos en contextos y décadas diferentes, comparten una misma búsqueda: simplificar. Hacer del arte, del diseño y de la vida cotidiana algo funcional, accesible, sin exceso.

La Bauhaus enseñó que el diseño puede ser humano. Transformador. El minimalismo, por su parte, lo dijo en una frase inolvidable: “menos es más”. Juntos, creo que cambiaron no solo cómo vivimos, sino también cómo entendemos el mundo.

La Bauhaus: un laboratorio de ideas

La Bauhaus vivió apenas catorce años, pero fue suficiente para dejar una huella profunda. Redefinió la relación entre arte, diseño y sociedad. Su impacto se ve en la arquitectura, el mobiliario, la tipografía, el diseño industrial. Fue breve, sí, pero poderosa.

Surgió en la Alemania de 1919, recién salida de la Primera Guerra Mundial. Walter Gropius fundó la escuela en Weimar con una idea clara: unir arte y producción industrial. Quería que el diseño fuera accesible, no para las élites, sino para todos.

Aprender con las manos

Uno de los aspectos más interesantes de la Bauhaus es su modelo educativo. Rompió con la separación entre artistas y artesanos. Aquí trabajaban juntos, diseñaban y construían. Diseñar no era solo imaginar; era hacer.

Imagino a esos estudiantes uniendo forma y función, aprendiendo en talleres de cerámica, textil o carpintería. Diseñando para la vida real.

Minimalismo: una herencia transformada

El minimalismo tomó muchas de esas ideas y las llevó más lejos. No nació directamente de la Bauhaus, pero comparte su filosofía: claridad, funcionalidad, esencialidad.

En arquitectura y diseño, se traduce en líneas limpias, formas geométricas, ausencia de ornamento. Todo está al servicio de lo esencial. Mies van der Rohe, con su célebre frase “menos es más”, lo resumió todo. Su Pabellón de Barcelona es un ejemplo perfecto.

Incluso en la literatura encuentro ecos de esa misma idea: reducir a lo esencial, contar lo justo. La Bauhaus nunca tocó la literatura, pero su espíritu de síntesis está presente en muchas formas de narrar hoy.

Vivir con menos, vivir mejor

En mi vida cotidiana también siento esa influencia. Simplificar. Quedarme con lo que importa. Menos cosas, más significado.

La Bauhaus diseñaba objetos funcionales y duraderos. El minimalismo propone algo similar como estilo de vida: ordenar lo que nos rodea, pero también lo que somos.

Artistas, formas y un nuevo lenguaje visual

La Bauhaus estuvo nutrida por grandes artistas:

  • Kandinsky y Klee, que exploraron el color y la geometría.
  • Moholy-Nagy, pionero en fotografía, cine y medios experimentales.

Fue un verdadero laboratorio moderno. Se experimentaba en diseño textil, tipografía, escultura, mobiliario. Las ideas se convertían en objetos.

Con el tiempo, la tecnología se volvió aliada. Para democratizar el diseño, había que hacerlo reproducible. Llegar a muchos, no solo a unos pocos.

También influyeron otros movimientos como el neoplasticismo, con líneas rectas, colores primarios y formas puras. Todo esto nutrió el lenguaje visual de la Bauhaus y, más tarde, del minimalismo.

Conclusión: una filosofía que sigue viva

La Bauhaus y el minimalismo no son solo estilos. Son formas de ver y estar en el mundo. De quitar lo que sobra. De diseñar —y vivir— con intención.

Ambos movimientos comparten una misma raíz: buscar lo esencial para transformar la vida. En el arte. En los objetos. En las palabras. Y en la manera en que habitamos el espacio y el tiempo.


Etiquetas: bauhaus, minimalismo, diseño industrial, estética funcional, arquitectura moderna, arte del siglo XX

FRENCH CONNECTION

 


La French Connection no terminó; solo cambió de sitio, como un río que encuentra otro cauce.


Desde joven, me atrapó la historia de la French Connection. Supe de ella por la película de 1971. Gene Hackman, Roy Scheider y Fernando Rey. Una joya del cine. Realismo puro. No sé si los más jóvenes la habrán visto. Deberían.

La vi en el cine. Llevaba pocos años en la policía. Algunas escenas me resultaron familiares. Vigilancias en coche. Seguir a alguien a pie, sin que te note. Claro, en mi caso no eran narcotraficantes. Pero ese mundo me interesó. Lo pensé en aquel momento y lo dejé ahí. Diez años después, trabajé en la lucha contra el tráfico de drogas. Muchas historias. Demasiadas.

La película cuenta algo real. Un coche, 50 kilos de heroína. Nueva York. Los policías Sonny Grosso y Eddie Egan. El detenido era un presentador francés: Jacques Angelvin. Los policías ayudaron al director. Por eso parece tan auténtica.

Durante la pandemia, volví al tema. Leí un libro de Alexandre Marchant, un historiador francés. Desmonta mitos: que la organización era perfecta, que Marsella hacía la vista gorda, que la destruyeron en los años setenta. Marchant dice que las mafias se adaptaron. Cambiaron de lugar. Siempre encuentran la forma. Entre las páginas 89 y 112 del libro lo explica todo.

Yo ya sabía que algo relacionado con esto había ocurrido. Lo de Valencia en 1971. Un coche. 113 kilos de heroína. Era de la organización marsellesa. Esto pasó dos años antes de que ingresara en la policía. Más tarde, revisé los archivos. Hablé con Antonio López, mi jefe en estupefacientes entonces. Un amigo. Murió hace tiempo. Guardé esas notas casi treinta años. Cuando me jubilé, pensé en escribir. No la historia real. Otra. Ficción. Inventada. Bueno, casi. Algunas cosas se parecen. Otras, no.

Primero hice una novela: La Conexión Valenciana. La publiqué. Era correcta. Pero me di cuenta de algo. Parecía muy policial. Así que la reescribí. Isidoro Arizmendiarrieta me ayudó a darle más forma literaria. Fue clave. Esta versión se llamó La Ruta del Caballo. Tenía dudas si publicarla. Finalmente la rehíce y la publiqué con el título Valencia en la Red.

La que escribí durante la pandemia es breve. Directa. Regalé algunos ejemplares a amigos. Cuatro me dieron su opinión. No se conocen entre ellos. Todos dijeron lo mismo: que les gustó. El resto no la han leído o no quieren darme su juicio. Esas palabras de aprobación me dieron ánimo. Después de reescribirla pensé en una segunda novela. Uno de los personajes de La Ruta del Caballo. Finalmente, de aquel inicio, van cuatro publicadas que se encuentran en la colección Sombras en el Levante.

La primera que publiqué y me motivó es:

Valencia en la Red: Mafia y Policía en los Años 70

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Etiquetas: French Connection, novela policial, narcotráfico, cine clásico, Gene Hackman, tráfico de drogas, Valencia, crimen real

EXPOSICION JORUCA


La mediocridad no conoce nada que le sea superior, pero el talento reconoce inmediatamente al genio.


Fiodor Dostoievki 





Un homenaje a la pintura de Vicente


Ayer, 18 de mayo de 2023, asistí a la inauguración de la exposición de pintura de mi amigo y consuegro Vicente. Ya conocía su obra y había visto anteriormente algunas de sus pinturas realistas, pero en esta ocasión quedé realmente impresionado al comprobar la calidad de sus nuevas piezas, enmarcadas dentro de lo que han denominado estilo “jorucassiano”.

No fui el único que terminó perplejo ante esta excelente colección de pinturas, centrada en una temática muy nuestra: la fiesta taurina, esa expresión tan arraigada en nuestra cultura.

Me sorprendió especialmente la originalidad de la propuesta y el colorido vibrante que desprendían los lienzos. Descubrí también que la influencia de Picasso está presente de forma clara y coherente en cada uno de sus cuadros, dejando una huella estilística que enriquece la obra sin perder su personalidad propia.

Enhorabuena, Vicente. Que tu obra siga alegrando a tus amigos y, por supuesto, al público en general.












CARPE DIEM



Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.

— Proverbio irlandés


Muchavista: donde llegué y ahora descanso

Desde que llegué a Alicante en el año 2000 por trabajo, la Playa de Muchavista, en El Campello, se convirtió en mi refugio de calma. Más de veinte años después, ya jubilado, sigue siendo parte de mi rutina diaria.

Muchavista, con su arena ancha y el sonido constante del mar, es ideal para quienes buscamos tranquilidad. Caminar por su paseo es casi como detener el tiempo. Los inviernos aquí son silenciosos. En verano, la playa revive con familias, niños, visitantes. Pero incluso en esa agitación, hay una paz que no se rompe.

El pueblo ha cambiado. Hay más edificios, más restaurantes. Pero su esencia sigue intacta. Compartir una paella, pasear al atardecer, sentarse sin mirar el reloj... sigue siendo un pequeño ritual cotidiano. Uno de mis rincones favoritos es la Cafetería Valor. Con un chocolate o un helado frente al mar, repaso recuerdos y agradezco lo que tengo.

El municipio ha crecido, pero el mar en Muchavista sigue igual. El horizonte no se mueve. Las olas suenan igual. Esa constancia acompaña, reconforta. Muchavista no es solo una playa. Es donde llegué hace más de veinte años, y donde ahora descanso. Donde camino, pienso y respiro.

Un lugar que ha cambiado a su ritmo, como yo.


Video 1: Entrevista sobre historia

Video 2: Reflexión histórica adicional

Etiquetas: Carpe diem, vivir el presente, filosofía estoica, urgencia vital, diario reflexivo, vida cotidiana, motivación diaria